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>20/11/06
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Antonio Colucci


REFLEXIONES SOBRE MÚSICA ARGENTINA
Por Augusto Márquez Testa

Antonio Colucci es oriundo de Pigüé, provincia de Buenos Aires, Argentina. Su apellido proviene de Aliano, provincia de Matera, Italia, la tierra de su padre, con la cual intenta mantener el vínculo vivo por siempre. Estudió composición en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de la Plata. Mientras que realizó estudios de perfeccionamiento en composición, armonía y morfología con un reconocido autor y compositor, el maestro Manolo Juárez.
Colucci e-tango (Loshe Music 2006), su CD debut, es un excelente álbum instrumental donde los sonidos y formatos tradicionales de la música argentina –ciudadana y folcklórica– conviven con el soporte rítmico moderno que ofrecen los estilos electrónicos. Es notable, también, cómo la formación clásica del músico se filtra en varios pasajes del trabajo. Todo esto arroja como resultado una fusión muy interesante para el público, que continuamente está invitado a escuchar. Podríamos decir que el género en el cual se inscribe esta gran obra sigue siendo, más allá de su impronta contemporánea, Música Popular Argentina.

Antonio Colucci comenzó sus actividades musicales junto al trío de Horacio Cordisco, presentando los CD’s: Alas sobre Cemento y Furia Buenos Aires.

Ya como solista, en el ’99, ganó el 3er premio de “Interpretación Musical” otorgado por la Fundación Octubre y al año siguiente su obra “Zamba para Antonio” obtuvo una “Mención Especial” en el concurso “Regional Centro de Música Popular 2000”, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.

También tuvo participación en el ciclo “La Vida es Sueño”, presentándose en lugares como el Centro Cultural Recoleta, la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, La Casona del Conde de Palermo y otros sitios. Y recordemos que uno de los puntos salientes de su carrera fue haber ganado el “Pre-Cosquín, Subsede José C. Paz” en el año 2004.

REFLECTION TANGO
¿Por qué decís que tu música es una reflexión sobre la música argentina?
Antonio Colucci> Mirá, yo creo que se puede reflexionar sobre nuestra música y lo asocio un poco a la innovación, no sé si es verdad que esté todo hecho como muchos dicen. Hay cosas que se pueden seguir investigando dentro del folcklore y en este caso del tango. No me la quiero dar de innovador, porque para eso ya estuvieron y están nuestros maestros. 

Transitar el camino de la música popular argentina como vos lo has hecho, ya es reflexionar sobre esa música, porque de otra forma no le llegaría a la gente.

Reflexionar también implica al aporte que uno le puede hacer a canciones como “Zita” o “Criollita santiagueña”. Revisar, mezclar los elementos, insertar alguna idea nueva, una armonía distinta, arriesgarse a que suene distinto.

En “Libertango” la idea fue hacer un cover, si bien hay una introducción de ocho o doce compases con piano que agregué, lo demás es exactamente igual a cómo Piazzolla lo grabó. Pero no hay bandoneón, hay cuerdas, hay efectos, está el piano, pero no el bandoneón, esa es otra de las particularidades de mi “Libertango”. De todas formas, es inevitable no darte cuenta que es Piazzolla. La idea no era hacer una versión ni ponerme a improvisar.

 

A tu proyecto lo asocié inmediatamente con una idea que tenía Fito Páez de hacer un disco triple sobre música popular argentina: folcklore, tango y rock. Aunque algunos dicen que el rock no puede ser “nacional”. Obvio que no es “nacional”, pero es innegable que hay una poesía y una música con rasgos de acá, que tiene hasta su cosa tanguera. O lo que hizo Santaolalla en Arco Iris con toda esa carga folcklórica. Y sigue siendo rock, ¿no?

Sí, después de nuestra lamentable guerra en Malvinas, sí. Igualmente surgió con Los Gatos, Nebbia, que fue un poco el propulsor, y Sui Géneris. Creo que hay un rock nacional, nos olvidamos del gran Flaco Spinetta, otro gran poeta.

 

ZAMBA PARA ANTONIO 

¿Cuándo arrancaste con esto del tango electrónico? ¿Venías haciendo otro estilo, no?

Si, en realidad más metido en el folcklore.

 

¿Te iniciaste en el folcklore rural?

Empecé a los 12 años en la ciudad donde nací, Pigüé. Ahí estudié música. Mi familia es de origen italiano, tocaban instrumentos, acordeón, etc., así que un poco por incentivo de ellos, y mío por interesarme en estudiar, me anoté en un conservatorio ahí. Luego termino la secundaria y vengo con el dilema de qué hacer y decidí estudiar música en la facultad de Bellas Artes de La Plata. Después me di cuenta de que lo que yo buscaba allí no lo encontraría. Aquello estaba más orientado a la parte clásica y contemporánea.

Pero un día, en La Plata, escuché un disco de piano de Manolo Juárez y Lito Vitale que me partió la cabeza. Un poco atraído por eso hice contacto con Manolo y empecé a estudiar con él música popular, más orientado al folcklore.

Algunos dicen que al tango te animás cuando llegás a los cuarenta. Yo no llegué a esa edad pero es como que hay un quiebre cerca de los cuarenta y te empezás a interesar. En realidad, el tango siempre me gustó, siempre me gustaron Piazzolla, Pugliese y Mores, pero no lo veía como un atractivo. Sí, me movilizaba.

 

DANCE TANGO

¿Hay espacio para la música instrumental en cuanto a la atención y al apoyo de los medios?

Lugar hay. Y hay gente que se está interesando cada vez más a partir de lo que se suele llamar “tango for export”, que viene de hace unos diez años si mal no recuerdo. Y también por Gotan Project, que fueron de alguna manera los precursores de meter sonidos o bases electrónicas en el tango. Creo que el espectro se ha ido abriendo y la gente que lo escucha también. El año pasado estuve en el festival que se hizo en el Dorrego y quedé asombrado. Estuvo Bajofondo, el grupo de Gustavo Santaolalla, que no es un tango típicamente bailable para la generación que tiene hoy cincuenta o sesenta años. Me asombró que haya gente de todas las edades, de dieciocho a sesenta años, bailando con estos beats o estos ritmos electrónicos. Ahí entendí que el panorama estaba muy abierto. Y me metí a investigar nuestra música, la música argentina.

 

¿Quiénes son tus referentes musicales, sobre todo en el tango electrónico?

Mirá, el referente más alto es Gotan Project. Fueron los primeros que empezaron con esta movida y les fue muy bien, por suerte, para la música argentina y el tango argentino. Tuve la posibilidad de darles un demo, charlar unos minutos con ellos. Me parece muy bueno lo que ellos hiceron; y no solamente en cuanto al tango sino también al folcklore, donde también meten beats electrónicos.

 

Es muy interesante el lugar donde ponés al tango electrónico. Es decir, y aunque suene redundante, dentro del tango. Porque uno escucha hablar del tango electrónico como de “estos chicos de ahora que se meten a experimentar y deformar”. Creo que no se ve como algo innovador o como un aporte y vos sí.

Yo sí lo veo como un aporte. Antes de Gotan Project creo que no había un tango electrónico, el referente es Gotan Project, después viene Bajofondo con Santaolalla. Hubo un salto, si bien Rodolfo Mederos sigue y opino que fue el mayor referente que dejó Astor y siguió la onda que él había empezado con el tango. El gran referente, no ya de lo electrónico sino en cuanto renovación e innovación en el tango, es Astor Piazzolla. Él fusionaba lo clásico con el tango de una forma fabulosa, como por ejemplo en sus fugas. Todo en él tiene un estilo clásico, barroco, del impresionismo, del mismo Ravel, o cosas de Lizst. La introducción de “Adiós Nonino” podría ser un estudio de Lizst.

Pero bueno, por suerte ya no se discute más eso de si sos tanguero o no. Quizás algún sector muy añejado podrá no gustarle, pero me parece que hay cosas muy buenas dentro del tango electrónico y creo que da para seguir todavía investigando y explorando y tratando de darle una frescura desde otros matices y otros sonidos muy buenos. Porque en su origen el tango es bailable y tal vez el descubrimiento es que el tango electrónico lo podés bailar en un boliche o en una fiesta y me parece perfecto. Todo lo que sirva para abrir fronteras me parece bueno, creo que las fronteras no existen dentro de lo que es arte y cultura en general.

 

COLUCCI E-TANGO

Hablando de tu disco en particular, ¿cómo fue el proceso de composición de las canciones, luego la grabación, cómo fue hacerlo?

Fue de un agrado terrible. Hay mucha gente que dice que cualquiera graba un disco pero no es tan así. La etapa de gestación fue linda, la idea de hacerlo surge de un premio que gané, el premio era grabar un demo de diez temas. En principio, el proyecto que había era solista instrumental y así arranqué grabando diez temas  en piano solo con un amigo que se llama Horacio Cordisco. El tenía un trío de tango, y es como que la idea nace ahí. A él le pareció que había muchas ideas buenas para rescatar y para armar, ya no dentro de un formato de piano solo. Por supuesto que uno siempre tiene la idea de armar un cuarteto, un quinteto, de ahí para arriba, pero a veces una situación “x” impide que eso se concrete. Como te decía, empecé a rescatar algunos de lo temas que tenía en ese disco y que más me gustaban y junto a algunos temas de otra gente también.

Al disco lo fui armando en tres etapas, primero cuatro temas, después otros cuatro y así. Obviamente, los tiempos se fueron estirando por lo que significa armar un proyecto de grabación sin contar con apoyo económico de nadie. Primero se armó la parte más folcklórica que vos escuchás en el disco, al revés del concepto final. Después fue dándose vuelta, pero en un primer término el concepto era encarar por el lado de lo folcklórico.

 

¿Empezó más folcklórico que tanguero?

Sí, y en la segunda etapa grabé la otra chacarera mía, “La Histérica”, “Zita”, y grabé un malambo con piano solo, que lo dejé fuera del disco.

 

¿Pero ya sabías que el disco iba ir para el lado del tango o no? ¿O estabas buscando?

En la segunda etapa de tango, sí, ahí ya decidí cambiar e investigar un poco más en el tango. Cuando digo investigando lo digo modestamente. Esa fue la segunda parte y la tercera fue directamente al tango combinado con los sonidos electrónicos.

 

¿Los sonidos electrónicos ya estaban de antes, o aparecieron en la segunda etapa?

No, no, aparecieron en la última parte, aparecieron un poquitito en “Libertango”, ya en la última etapa, ahí lo pensé con esa estética. Y terminaron “contaminando” los temas folcklóricos también. Al final el trabajo quedó un 75% de tango y el resto de folcklore. Yo quería que estén los temas folckóricos porque fueron escritos en una etapa especial de mi vida y traté de elegir lo que me pareció mejor.

 

¿Qué anécdotas recordás de la etapa de grabación?

Fueron tres etapas de grabación distintas entre sí. Las dos primeras en el estudio de un gran maestro, Luis María Coralini. Los pianos de ahí fueron todos grabados en primeras tomas, eso es algo que me pone contento, porque no hay arreglos, salvo algunas sutilezas. De las dos primeras partes de grabación son todas primeras tomas; venía con la necesidad de volcar todo lo que había trabajado y que quedara plasmado en el momento. La última etapa la encaramos con Osi Tejerina de Debayres y fue muy interesante también.

 

Es un disco donde tiene mucha participación el piano, más allá de que seas pianista, también hay otros pianistas que hacen discos y esto no está tan de manifiesto. Aquí el piano está muy presente todo el tiempo.

Acá la idea fue esa, el piano como protagonista y los demás instrumentos acompañando, por ahí algún solo de bandoneón en algún tango, pero la idea en principio era el piano en solista, un tanto alocado también. Después me lo puse a pensar y llegué a la conclusión de que es bastante arriesgado que el piano esté al frente siempre, no sé, espero que a la gente le guste.

 

¿Algún tema cambió notoriamente durante la grabación?

No. Salvo en la última parte con Osi Tejerina, que por ahí dimos vuelta algún tema en cuanto a la estructura, se respetó a rajatabla mi idea y mi concepción del tema. Se respetó todo, lo que pasa es que en la tercera etapa tuve que componer nuevos temas, no tenía temas de tango escritos, entonces fue todo más rápido. Me tuve que poner a escribir algo de tango, que me perdonen (risas). Si bien la idea ya la tenía, tal vez se cambiaron algunas cosas, algún estribillo que estaba bueno y daba para repetirlo. Se rescataron ideas que uno no se había dado cuenta que estaban buenas.

 

En el disco se destaca la forma en cómo está concebido el audio, hasta lo electrónico suena a artesanal, no es burdo.

Sí, se cuidó al máximo este tipo de detalle porque si bien las máquinas están a disposición de los músicos, las máquinas no deben superar a los músicos. A ver si me explico, están para ayudarlo. En realidad nos superan porque uno puede tocar a una velocidad un instrumento y la máquina lo puede reproducir diez millones de veces más rápido. La tecnología me parece fantástica y quiero aprovecharla al máximo pero acá me cuidé de no excederme con las máquinas. Los planos fueron muy cuidados en todos los temas. El resultado me parece muy bueno. Estoy contento, conforme. Logré algo que en principio no había pensado pero la vuelta de rosca que le encontré compensó bien los temas de folcklore con los de tango. Como bien escribió alguien, sigue estando la impronta contemporánea, porque cuando uno pasa por un maestro particular o por una institución se van filtrando cosas de la música clásica también. No podemos dejar de lado a Mozart ni a Beethoven ni a Bach, por supuesto que todo eso me sirvió también. Así que más allá de que cada vez te vas dando cuenta de que sabés menos (risas), puse todo de mí para lograr el mejor resultado.

 

FIESTANGO

¿Cómo armás tus shows? ¿Con banda o solo?

Me parece que con una formación de cuarteto, ése es mi ideal, es lo que elegiría en estos momentos. Batería, bajo, bandoneón y piano. Por supuesto, si querés hacerlo sonar exactamente igual a como está en el disco necesitás diez personas, y es imposible, así que vamos a ver, tengo tres sets, tres maneras distintas de hacerlo sonar, veré cómo me desenvuelvo de aquí en más.

 

¿Ya tenés idea de cómo será la presentación en vivo de Colucci e-tango?

Sí, la idea sí. Todavía no está definido el lugar. Yo quisiera hacerlo ya porque tengo en la cabeza cómo hacerlo sonar en vivo, pero una cosa es la grabación del disco y otra la presentación en vivo de un disco. Las puertas están abiertas a todas las ideas en cuanto a cómo armar la escena. A mí me gustaría poner la danza también, o sea, en un futuro haría un espectáculo en vivo con una puesta, porque creo que lo visual influye mucho, es un condimento bárbaro, combinar el baile con las secciones y luces. Tengo una idea en la cabeza y ojalá pueda plasmarla en la realidad en un futuro no muy lejano. Seguramente, el año que viene. Lo mío es al revés, se lanzó el disco y después lo presentaré en vivo. No hay algo escrito donde diga que tenés que presentarlo y después que salga a la calle, no me parece alocado que esté el disco y después salga a tocarlo en vivo.

 

Los grandes grupos editan el disco, se van de gira por toda América y lo presentan en la Argentina seis meses después.

Ojalá me pase lo que vos decís, hacer el efecto que vos comentás. La idea mía es presentarlo acá y en donde sea.

 

¿Cómo te parece que ve el extranjero al tango y qué puede llegar a descubrir con tu CD?

La música es universal y es el único idioma que se entiende en todo el mundo, tanto para los músicos, en lo que es la escritura en sí, como para cualquier escucha. La idea de todo músico es poder movilizar con su arte. Por lo que argentinos o no en este CD van a encontrar algo distinto, y es que el piano está siempre como protagonista. No sé si hay algún proyecto en estos últimos años en donde haya un piano tan predominante, sacando a Lito Vitale, que dentro del aspecto folcklórico y rítmico es uno de los grandes que le ha aportado mucho a la música popular argentina. Él fue, de alguna forma, el propulsor de la música argentina mezclada y fusionada con la música clásica. También Eduardo Lago, Ariel Ramírez, el mismo Manolo Juárez, el Cuchi Leguizamón. Creo que son los grandes referentes de lo que es la música folcklórica. Y dentro del tango no podemos olvidarnos de Mariano Mores, de Aníbal Troilo y de Osvaldo Pugliese.

Pero bueno, espero que mi disco sirva, no sé si como un referente pero como algo distinto en estos tiempos que corren. Uno va creciendo y tratando de fusionar otras cosas con la música argentina. En Colucci e-tango hay un poco de todo. Lo que planteaba, un poco de reflexión sobre música argentina, más allá de que se puede seguir trabajando sobre la música popular. Si bien hay temas que son netamente para sentarse y escucharlos, también hay canciones para bailar. O sea, sentarse, relajarse, escuchar y también moverse.

 

OBELISCO 

Elegí dos temas del disco que representen algo especial para vos.

“Obelisco”. Porque como te decía, yo soy del interior y cuando miraba a Buenos Aires pensaba en el Obelisco y hacerle un tema al Obelisco me pareció bueno. Lo primero que visualiza alguien del interior cuando viene a Buenos Aires es el Obelisco. Me parece fantástica la posición que se logró con ese tema. Y el corte en realidad va a ser “Noche Porteña”. Tiene un estribillo muy potente, también quedó bueno. Me parece que ahí están los espíritus de todos los grandes y el espíritu de uno también. En realidad, me gustan todas las canciones. Hay un poco de todo.

 

Pero te quedás con “Obelisco”…

“Obelisco”, a morir, porque lo que se logró con ese tema me parece fantástico, los loops de la parte rítmica quedaron fabulosos, el bandoneón bárbaro. Y también lo elijo por esta anécdota que te contaba, la mirada del extranjero y de quién vive en el interior del país cuando uno piensa en Buenos Aires.

Si bien hace bastante que estoy viviendo en Buenos Aires traté de concentrar el espíritu de lo que yo creo es la noche porteña. Espero haberlo logrado.

 

Con el material discográfico en la calle, ¿cómo sigue ahora la carrera de Antonio Colucci?

Me veo presentando el disco, tocando y tocando. Siempre tratando de escribir y preparar cosas nuevas, de investigar dentro del tango y del folcklore, aunque ahora estoy más metido en lo que es el tango. Y ojalá se venga un segundo Colucci, pero en lo inmediato me veo tocando, ojalá que en todas partes, acá, afuera, donde sea.

 

¿Qué sueños ligados a tu carrera tenés?

Que se me haga realidad tocar en el Obelisco… te vuelvo a decir, soy del interior, por lo que la Calle Corrientes, el Obelisco y la noche porteña son la parte de Buenos Aires que más amo. Ojalá el CD pudiera ser presentado en el Obelisco, es como un sueño.

Estoy súper contento, este es un gran paso. Tener un disco en la calle, en esta etapa de la Argentina, es difícil. Uno trabaja para dar lo mejor y tratar de brindar un producto en cuanto a calidad de escucha. Cuando uno pone un CD quiere escuchar el mejor sonido, eso traté de hacer aquí, así que esperemos que le guste a la gente, que es lo más importante. Si en aquel que escucha logro crear alguna sensación, o diferentes sensaciones, mi tarea está cumplida, ese es el objetivo de todos los que hacemos música.


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