>20/04/06
>Richie
Silver
BUSCANDO
A RADA
Por Augusto Márquez Testa
Hace casi medio siglo comenzaba la historia de
Richie Silver –alter ego del percusionista
y compositor uruguayo Rubén Rada– que
hoy, tras años en el ostracismo, regresa con
nuevo álbum a la música de sus comienzos:
el pop, el funk y el rock negros con estética
retro de los años 50’s, 60’s y
70’s.
Allá por 1950, un muchacho de 17 años,
delgado, con talento y firme decisión fue
convocado para cantar como “crooner” por
los Hot Blowers –una big band latina que tocaba
canciones en tono dixieland.
Igual que en aquella época, el look
de Ritchie habla de alguien coqueto y enamoradizo,
que iza un jopo engominado y viste ropa bicolor al
tono.
Su nuevo disco abarca casi toda la música
negra y tiene invitados de lujo: Ciro Martínez,
cantante de Los Piojos y Ricardo Mollo, de Divididos.
Después de más de cuarenta
años de su primer Nº 1 en los rankings
conversamos con él, mano a mano.
¿Quién
es Richie Silver?
Richie Silver> Nací en
New York, es por esto que hablo con acento americano.
A los dos días de vida mi
madre me llevó al Uruguay, pero nunca se me
fue el acento. Soy el maestro de Tonny Bennett, de
Sinatra, de Ray Charles, de Nat King Cole y de Rubén
Rada.
¿No sos un discípulo de ellos?
No, no, no, soy el maestro. Yo canto desde mucho antes
que Rubén Rada. Empecé como Richie
Silver en el año 1958, grabé con un
grupo que se llamaba Hot Blowers. Los músicos
del grupo me pusieron Richie Silver. Hasta que un
día una chica me pidió un autógrafo
y como yo no tenía ni idea de inglés
no supe como escribir Richie Silver. Puse Rubén
Rada. Si tenía que escribir “thank you” yo
ponía “tenkiu”, como suena. “Tomorrow” parecía “tu
morro”, los morros de Brasil. Escuchaba a los
cantantes, los imitaba por fonética y así pronunciaba
bien. A partir de aquel momento en que me pidieron
un autógrafo me saqué el nombre Richie
Silver y aparecí cantando como Rubén
Rada.
Rada se quedó con cincuenta años de mi
vida pero ahora volví.
¿Eras la pata latina dentro de todo
ese grupo de gente que nombraste?
Claro. En aquella época todos nos poníamos
un nombre americano. Estaba Johnny Tedesco, Joly Land,
Donna Carol, Chico Novarro, que quería ser latino,
por eso era Chico Novarro, de Centroamérica.
Estaban Los Shakers, Los Mokers, Lalo Franzen. Todos
tuvimos nombres americanos. Rubén Juárez
me confesó que se llamaba Danny Williams, porque
le gustaba mucho cantar rock and roll. Y yo en Uruguay
era Richie Silver.
¿Por qué volviste?
Volví porque estaba haciendo falta poner en
orden al rock negro. Yo amo a Queen, amo a The Beatles,
a The Police, a todos, pero también soy de la
barra de Steve Wonder, Little Richard, James Brown,
Ray Charles, Jackie Wilson, Fats Domino y Supremes;
de toda la gente que ha hecho blues, soul, etc. Y el
rock se fue para el lado de los ingleses, ¿no?
De hecho, se nota en la vestimenta. Un rockero es un
muchacho de pelo largo con chaleco o camisa negra.
Y un rockero verdadero de Estados Unidos se vestía
como Elvis Presley o James Brown, la buena pilcha.
Las letras eran totalmente distintas.
Rada –o Silver– respira música.
Cuando quiere dar un ejemplo lo hace cantando o imitando
instrumentos musicales.
En este disco hay una canción que se llama “Tic
tac” que dice así: “Tic tac, la
vida es un tic tac” y “bailar un rock and
roll al compás”. Se hablaba mucho del
compás, de bailar juntos al compás. El
rock para nada era sinfónico. Cuando pasa para
el lado de Inglaterra se transforma, nos agarran con
Bach, con Vivaldi, con todos los genios que tienen
los europeos y el rock se transforma en algo más
sinfónico, que es maravilloso pero el rock...
Por decirte algo, Bajofondo (tango electrónico)
me parece maravilloso, me encanta, me divierto como
loco y está bárbaro, pero la fuente es
escuchar Salgán-De Lío o escuchar la
orquesta de D’Arienzo o Pugliese. Ahí está la “postalina”.
Entonces lo que yo trato de hacer con este disco es
tocar todas las corrientes negras.
Esta actitud tuya, además de engrandecerte,
une mucho a los chicos que empiezan, que vienen de
abajo.
Claro, para que sepan que Jaime es un tipo respetado,
muy querido, que es un gran músico, un gran
compositor y que además esa canción debe
ser conocida en el mundo. Y si yo puedo ayudar para
que esa canción se conozca, encantado. Como él
lo ha hecho en otra época. Él cantaba
hace mucho tiempo una canción mía y de
Mateo: “allá en el convento me siento
bien...” –dice Rada olvidándose
por un instante de Silver.
La versión de Amándote está divina,
onda Botton Tap: “bapaparabara, pa... chish...”.
En algunas entrevistas te dicen: “bueno,
terminemos con el chiste de Richie”. Es como
si no aguantaran demasiado tiempo el personaje y
quisieran abordarlo rápidamente a Rada. A
mí me pasa exactamente lo mismo, pero no terminemos
con el chiste, supongamos que Richie fue a firmar
autógrafos para sus nuevas fans. Entonces
aprovechemos, Rubén, y te pregunto: ¿te
cansaste de Rubén?
No, no, lo que pasó fue esto. La compañía
me pide que haga un disco conceptual, y conceptual
para mí era tango, folklore o un disco puramente
de candombe otra vez. Un disco de concepto. Nunca entendí eso,
los discos míos no son para conceptuales, son
todos abiertos, hay rock and roll, zamba, candombe,
boleros... Agarrás Candombe Jazz Tour y pasa
por todos los estilos.
Entonces me calenté, me fui a mi casa y empecé a
trabajar con otras cosas, empecé a hacer rock
and roll, funky, etc. Vine un día y se lo mostré a “Varelita”,
que ya no está más en la compañía
pero es un tipo al cual le agradezco muchísimo,
y le dije que quería grabar este disco. Él
dijo: “este es un disco conceptual”. Y
me ofrece todo para que yo haga este CD. Ahí es
cuando lo busco a Richie Silver, porque si hacía
un disco de rock después de “Chacha, muchacha”, “Muriendo
de plena”, esa onda: “para el año
que comienza...” o “caballero...”,
todo el mundo iba a decir: “está loco,
se pasa de un lado a otro”. En cambio a Richie
Silver no le pueden decir nada porque él es
un artista “nuevo”.
Recuerdo que hiciste canciones para chicos
de la mano de aquel súper héroe “Rubenrá” y
recién acabo de encontrarme en persona con
Richie Silver. De alguna manera, te reinventás
todo el tiempo, ¿no?
Claro. Igualmente para los chicos fue un poquito distinto,
porque lo hice como Rada y después me puse “Rubenrá”.
Otro personaje al fin.
Sí, un personaje que tiraba “cuetes” (risas).
¿Cambiar continuamente es tu fórmula?
Con la música sí. Porque si agarrás
mis primeros discos vas a ver que grabé “Guantanamera” en
joda. Mucho antes de que apareciera Leo Maslíah
hacía canciones donde bromeaba, hacía
cosas tipo Les Luthiers. Y era showman.
¿Hablás de una etapa anterior
a El Kinto Conjunto (grupo que compartió con
Eduardo Mateo, influencia y mito de la música
popular uruguaya)?
Mucho antes, en el año 1969... –duda– no,
no, El Kinto fue antes, fue en el ‘65. Yo después
me borré de El Kinto y me puse a trabajar como
showman. Cantaba en hoteles, en las boites, en los
barcos y en todos lados como Richie Silver. Hacía
canciones como “El Corralero”: “ta
muy malo el corralero...”.
Cantaba mitad en inglés, mitad en italiano,
cantaba “Ho capito che ti amo”, hacía
el festival de San Remo. Y me ponía un bigote,
me ponía nombres, en vez de Franco Nero yo era
Franco “El Negro”. Una vez fui a cantar
a México y como yo interpretaba canciones mexicanas
me pusieron “Rubén, El Negrote”.
En lugar de Jorge Negrete, “Rubén Negrote” (risas).
Viviste en México algunos años, ¿cómo
recibían tu música allá?
Allá no me conocieron mucho. Yo en México
nunca pude cantar. Solamente abrí dos conciertos
en el Palacio de los Deportes porque un amigo mío,
un uruguayo, era capo de ahí. Abrí los
shows de UB40 y de Sting.
¡Qué showcitos!
Sí, para 20.000 personas. Lo hice con una banda
mexicana que se llamaba Rada Factory de la cual hay
un disco. Grabé con todos los capos de U.S.A.
Con Steve Ferrone, con Frank Centeno, con Marc Quiñónez,
con todos esos musiqueiros impresionantes. Y ese disco,
que hice con el productor Oscar López, nunca
salió en México.
La cuestión es que estuve en México.
Pero nunca actué allí, nunca fui Rada
ni nada. Fui corista de Tania Libertad durante
cuatro años, entre el ‘91 y el ‘95.
De alguna forma, ¿estamos en presencia
de la vuelta del cantante?
Claro, sí. Y aparte, en mis shows, siempre estoy
sentado tocando las congas. Acá voy a estar
parado enfrentando a la gente, conquistando a las minas.
Voy a cantar.
Pero es bravo, cuesta, eh. Una cosa es grabando, es
distinto grabar, porque ahí parás, acomodás.
Ese tema: “si me quieres de verdad...” y
el otro: “si tuviera en la voz un sonido mundial
cantaría por nuestros sueños” –canta
con falsete y agrega– es dificilísimo
cantar esa canción, pero divino. Me divertí como
loco, estoy súper feliz y estamos preparados
para armar unos shows con “cañerías”,
con todo. El tema “Flowers in the night”… se
lo das a tu vieja y se enamora y goza como loca, porque
es una canción romántica, como otras
de este CD.
Al final hice un disco conceptual, me calenté y
la pegué.
Acaba de regresar Richie, no advierte que
Rubén se levanta sigiloso y se escabulle entre
las mesas del lugar donde mantenemos esta amena charla.
Entonces, como si recién nos viéramos
las caras, y aprovechando su llegada, le pregunto
al gran “crooner” qué ha sido
de su vida en estos cuarenta años. Y él,
serio, contesta: Mirarle la nuca a Rada.
Observar cómo Rada hacía sus cosas,
si iba para un lado o para el otro, si se equivocaba
o no. Y yo, Richie, en el banco, esperando, bordando
los sacos, preparando la ropita. Para estar pronto
el día que me llamaran. Hasta que dijeron: “Richie,
vas vos” y ahí aparecí.
¿En este disco tenés invitados?
Me acomodé. Hice como Mercedes Sosa, me junté con
los rockeros y me acomodé (risas). Lo llamé a
Ciro Martínez de Los Piojos, que es un amigazo
y lo conozco de la época de La Chilinga, yo
siempre los iba a ver. Cuando le propuse venir a grabar
le dije: “Yo soy Richie”. Fue Ciro, fue
Mollo, que toca en el tema “Qué me importa”.
Divino el tipo. Tocó, trajo dulces, trajo torta,
chocolates. Un tipo divino. Después vino “el
gordo Miyo” Miglioranza, que es plomo y monitorista
de La Renga, y también es guitarrista. Él
toca en “Estoy probando” –y tararea– “nananana
un poco en mí...”. Mete un solo tremendo
ahí y en: “lírica mujer... tun
tan, tun tan, difícil de entender...”.
Mainetti que tocó el bandoneón una hace
semana antes de irse a Francia. Y canta mi hija.
¿La hija de Rubén Rada que ha
cantado con Los Piojos?
Sí. Una hija que me robó Rada. Él
se quedó con mi mujer y mis hijos.
¿Entonces Rada es un impostor con todas
las letras?
Un sinvergüenza.
Muchas gracias por tu valiosísimo tiempo,
Rubén... Perdón, Richie.
Muchas gracias, amigo.
Se
acomodó el jopo, soltó un piropo
a una chica que nunca más vería en su vida
y se fue murmurando viejas melodías. Sonriente.
Richie Silver está de vuelta, la música
y la alegría de parabienes.
Fotos Sitio
Oficial Rubén Rada
|