entrevistas


>20/04/06
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Octavia


BOLIVIA ROCK
Por Augusto Márquez Testa

A fines de 1988, cuatro jóvenes bolivianos, estudiantes del Conservatorio Nacional de Música, decidieron formar una banda de rock. Su objetivo era crear música alternativa a todo lo que se estaba haciendo por entonces. Cambiaron tres veces el nombre del grupo hasta llegar a ser Octavia, la banda de rock más importante de Bolivia en la actualidad. Omar González (voz), Ricardo Sasaki (teclado), Simón Luján (guitarra) y Vladimir Pérez (bajo), son su columna vertebral. A esta alineación básica se suman Martín Fox (batería) y Guimmer Illanes (instrumentos nativos). El lanzamiento criollo de su último trabajo discográfico, Talismán, es la excusa que los trajo a la Argentina.

¿Cómo están, cómo los trata Argentina?
Octavia> Bien, estamos contentos por estar acá. Acabamos de lanzar al mercado argentino nuestro más reciente disco, se llama Talismán y ya está en las tiendas. Y lo siguiente, es la difusión y promoción en los medios: revistas, radios; para que la gente nos conozca tratamos de impulsar este lanzamiento. Es la primera vez que venimos, estamos tras la posibilidad de tocar, ojalá que próximamente podamos hacer algo.

En 1994, la canción “Después de ti” de su cuarto disco, titulado 2387, logró ubicarse como la mejor canción de rock boliviano y su videoclip llegó a difundirse en MTV Latino. Diez años después, grabaron Talismán en U.S.A. Encararon el trabajo tomando en cuenta varios puntos: las desafiantes combinaciones de rock con estructuras melódicas del folklore, las secuencias electrónicas del sonido actual y la calidez musical del sonido acústico. ¿Cómo se fueron dando esos cambios en la historia de la banda?
Hace diecisiete años que empezamos con esto. En una época en la que en Bolivia no se componía ni se hacía nada. La única propuesta que había era hacer covers. Había muy pocas bandas, era muy difícil que se pensara en grabar un disco con composiciones originales y, también, que en la radio le dieran cabida a eso. En general, no había cabida para ningún tipo de música. Salvo folklore, todo lo que se pasaba en la radio era del extranjero. Y así empezamos componiendo un disco, trabajando mucho para que nos pudieran pasar un tema. Y era una situación muy difícil. Pero luego, a raíz de esos temas fuimos creando una especie de mercado. Empezamos muy jóvenes y de esa época vienen un par de bandas que empezaron con nosotros. De cuando se organizaron las primeras giras de rock en Bolivia. El movimiento era casi inexistente para esa época, después de que habían pasado las dictaduras.
Nosotros, de alguna forma, es como que empezamos y fuimos los que iniciamos todo este movimiento y después de cierto tiempo, digamos, ocho años, ya teníamos un éxito grande en Bolivia. En el ’96, Sony Music, que por ese tiempo había abierto sus oficinas allí, se fijó en nosotros y nos llamó para grabar un disco que se llamó Aura. –Éste fue el primer disco bajo el nombre de Octavia, un álbum estilizado y con mucho más sabor a “morenada”. Entró rápidamente en los gustos y preferencias del “Rock Bol” y fue uno de los discos de mayor venta en Bolivia. Eso marca un antes y un después en nuestra carrera, porque ahí, a partir de Octavia, es que decidimos incluir los instrumentos nativos y decidimos incluir este aire de lo que nos pasaba y de nuestra cultura tradicional, mezclado con todo lo que recibimos del exterior.

Para quién no los haya escuchado, ¿cómo definirían la estética musical de Octavia, hoy?
Básicamente rock-pop, como veníamos haciendo, pero que tiene ciertos matices y acentos que reflejan y hablan de nuestra cultura tradicional boliviana. Un saborcito que no puedes definirlo mucho. Que te invita más a escuchar más que a definir. Y esto habla también de la realidad que vivimos los “paceños” (oriundos de la ciudad de La Paz, Bolivia) en particular, donde se ve la mezcla de esa tradición con la cultura moderna. Las dos co-existen. Hay tradiciones como “la chaya” por ejemplo, que es “buena suerte para cada cosa que estés iniciando”. Y eso se mantiene en las oficinas, en los bancos, en cualquier lado. Son cuestiones culturales que conviven tranquilamente. Entonces tratamos de reflejar un poco eso en la música.

Octavia sin duda inauguró un nuevo ciclo en la música boliviana, caracterizado por la calidad en su sonido y una constante innovación, sin olvidar los sonidos de un país orgulloso de sus raíces. Es curioso, porque primero tuvieron que hacerse un lugar entre toda esa música, tal vez enfrentándola, y luego la incorporaron a la suya.
Sí (risas). A partir de ahí nos enfrentamos con otro reto, era como empezar de nuevo. Había gente de los dos bandos, estaban los puristas folklóricos y los rockeros. Nos decían: “¿Cómo van a mezclar? ¿Cómo se les ha ocurrido? Estos instrumentos no se tocan”. Y por otro lado: “Esto ya no es rock”.

¿Cómo reaccionaron ante esas críticas?
Dejamos que se peleen entre ellos y, también, que la gente juzgue la propuesta que estábamos haciendo.
Con “Coda 3”, que fue el segundo nombre de la banda, nos iba muy bien. Estábamos en un ascenso total, pero con Octavia, y con Sony Music, empezamos realmente a hacer el despegue hacia un nivel mucho más importante. Creemos no habernos equivocado al elegir la propuesta que, además, no fue una estrategia de marketing sino una forma de exponer lo que sentíamos innatamente y hacerlo de forma abierta.

¿Qué es lo que no fue una estrategia? ¿El cambio de nombre de la banda o la inclusión de instrumentos tradicionales en su música?
La inclusión de lo tradicional. Siempre lo habíamos hecho pero sin darnos cuenta. El tema fue sacarlo a la luz como tiene que ser.

¿Qué música escuchan?
Empezamos escuchando mucho U2 hace dieciocho años atrás, ahora tenemos gustos particulares, todos escuchamos cosas diferentes. Algunos escuchamos rock inglés, nos interesa lo que está saliendo de allí.

¿Se sienten parte de un movimiento de bandas latinas junto a Libido de Perú o La Ley de Chile, como una suerte de legión latinoamericana de rock-pop?
No lo vemos como un movimiento, más bien sentimos cierta afinidad con ciertas bandas que han estado haciendo esta “fusión”. Por ejemplo: Café Tacvba, Aterciopelados, Juanes, etc.; que utilizan elementos propios y los mezclan con el rock para ser auténticos, distintos, o sea, para tener una particularidad. Con algunos de ellos hemos compartido escenario.

¿Con cuáles de esos grupos han tocado?
Con Café Tacvba, con La Ley. También compartimos shows con Divididos, con Aterciopelados, con Cerati...

¿Gustavo Cerati es el padre de todo esto?
(Risas). Soda Stereo más que Cerati. Sí, lo reconocemos. La influencia de Soda es fenomenal en nuestra música también.

¿Qué tiene adentro este Talismán, su último CD?
Es un disco de canciones que veníamos trabajando. Para este proyecto nos tomamos nuestro tiempo en pre-producción, composición y todo lo demás. El resultado es éste, le pusimos Talismán porque esperábamos que sea un amuleto de buena suerte en esta travesía de sacar el disco afuera. Y con este disco sucedió. Era una antigua ambición nuestra, que se está plasmando ahora con la salida del disco en Argentina. Queríamos editar nuestra música fuera de las fronteras de Bolivia, porque si bien allí tenemos un éxito grande, y estamos agradecidos de eso, nunca habíamos podido romper esa barrera.
Y lo que está reflejando el disco es, quizás, toda nuestra carrera. Porque si bien no es un compilado de temas, es el producto de dieciocho años de hacer música. Para esta edición especial tenemos dos muestras en vivo que fueron grabadas hace tres años atrás en un concierto que dimos en el Teatro al Aire Libre de La Paz.

¿Ésta es su primera edición internacional?
Ésta es la primera. Y además, es la primera de un grupo en toda la historia del rock boliviano. Nuestro mercado es tan pequeño debido al número de habitantes que somos. Por lo tanto, el número de consumidores de música se hace aún más pequeño. Es difícil tratar de conservarlo y hacerlo crecer con el poco número que tienes, porque a su vez está muriendo. Es muy difícil dar pasos grandes en un mercado tan pequeño.

O sea, son pioneros, al menos en Bolivia, en abrir varias puertas para el rock.
Somos pioneros en varias cosas. Desde el principio, cuando fuimos uno de los primeros grupos de rock que hizo un disco con composiciones en español y lo presentó. Eso era impensado en aquella época.

¿Cómo responde el público a su propuesta fuera de Bolivia? ¿A qué países han ido a tocar?
A Santa Cruz de la Sierra (risas). –Leer “Santa Unidad”.
En Chile estuvimos grabando y aprovechamos que había un festival gratuito por los doce años de democracia al que nos invitaron. Tocamos con un montón de grupos. Con grupos de rock y grupos de folk-rock, Illapu o Inti Illimani, que hacían algo distinto a lo nuestro, y fue muy buena la respuesta. Aparte, como estábamos grabando el disco, aprovechamos a tocar los nuevos temas de esa época. Después, también tocamos en Perú haciendo una muestra de nuestra música y también tuvimos muy buena respuesta. En el año 2000 fuimos a Colombia a participar de el festival “Rock al Parque”, allí estuvimos con Divididos, Manu Chao, Aterciopelados, Los Pericos y muchos más. El día que tocamos nos nombraron como la banda que mejor sonó en vivo. Fue alucinante que Octavia tuviera esas repercusiones. También tocamos en México e hicimos varias giras por U.S.A.
En todos estos lugares hemos tocado o hemos realizado visitas promocionales pero no logramos concretar el siguiente paso, que es editar. No hemos tenido el suficiente apoyo de Sony, que era nuestra disquera. Llegamos a colocar un tema número uno en México sin que nadie invierta ni haga nada. No quisieron apostar por Octavia y se perdió esa gran oportunidad. Por eso, el siguiente paso es poder editar.

Grabaron y mezclaron varias veces en U.S.A. y en Chile. ¿Les interesa grabar aquí?
Para eso estamos. Nos interesa mucho tomar contacto con productores locales, conocer estudios y demás. Porque para ir a otros países como los que nombraste, teníamos el respaldo de Sony, que te aseguraba cierto presupuesto para que pudieras trabajar con tranquilidad. Ahora, nuestra disquera es Flagstone Records, una empresa americana, es la que ha producido este disco y que esperamos siga en este mismo afán con nosotros.

¿Este disco que se edita en Argentina ya tiene dos años, están trabajando en el próximo? ¿Cuáles son los pasos a seguir?
Estamos tratando de seguir una secuencia lógica. Creemos que hace dos semanas se ha cerrado el ciclo de vida de este disco en Bolivia, con un concierto de rock masivo que se  organizó en La Paz. Un concierto masivo e histórico, porque fue la primera vez que bandas bolivianas con composiciones propias logran llenar el Teatro al Aire Libre. Había más de diez mil personas. Después de eso recién nos estamos poniendo a pensar lo que vamos a hacer con el nuevo disco. Casi no tenemos tiempo para nada. Porque para nosotros éste es el proyecto más ambicioso, se ha grabado en U.S.A., con una producción muy importante, lo lógico es pensar, no sólo de sacarlo en U.S.A. sino en otros países de Latinoamérica, como Argentina en este caso. Ahora estamos acá, lo siguiente es ir a promocionar el CD a U.S.A., o sea, no hay tiempo para pensar en un nuevo disco para Bolivia porque tendría que ser un nuevo disco sólo para Bolivia.
Nos gustaría grabar acá, sabemos la calidad que tienen. Si lo grabamos en 2006, seguramente lo terminaremos sobre el fin del año. Pero por ahora pretendemos darle a  Talismán el impulso necesario, que esté en las tiendas y que un corte del álbum suene en las radios, sabemos que un tema ya se está rotando. Entonces, queremos volver aquí en julio con la promesa de hacer varios shows.

Fotos Prensa Octavia








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