>31/08/06
>Lolo Micucci
VENGAN A SENTIR
Por Augusto Márquez Testa
Lolo Micucci nació en La Plata (Bs. As., Argentina). Estudió música durante diez años en el Conservatorio Provincial. Entre el '89 y '91 integró “El secreto de Emily”, con quienes editó En las calles. En 1989, junto a Lastra, González, Baldoni y Coronel, todos músicos platenses, grabó el disco Fahrenheit. En 1991, ya en Capital Federal y dictando clases en la “Escuelita”, dirigida en aquel momento por David Lebón, participó del primer trabajo discográfico de Facundo Monty, producido por Cachorro López. Grabó y tocó junto a los más destacados artistas del folklore argentino: Chango Nieto, Voces de Oran, Jaime Torres, Dante Baldibiezo, Carlos Infante, etc. Participó de los discos de Antonio Birabent, Alambre González, Moris y Liliana Herrero. Patricia Sosa y Liliana Herrero, en sus producciones, grabaron algunos temas suyos. Ha realizado numerosas cortinas de radio y TV: “Guardias a mí” (Bobby Flores), “Resistiré”, “Montecristo”, la producción musical del programa “El show de la noticia” (Roberto Pettinato). Su canción “Ella es una beatle” es cortina del programa de TV “Polifacético”, conducido por Carlos Polimeni.
Produjo la banda musical de los films El viento de E. Mignona y Atrapados en el fin del mundo de E. Sánchez. Tambien arregló y produjo artísticamente varios discos: Laura Ros (Del aire), Pampa Yakuza (Carnaval para tu desconsuelo y Orilla), Alvaro Scaramelli (cantautor chileno), Erminio Sinni (artista italiano), Humahuaca Trío, Claudio O’Connor, etc. Grabó junto a Moris y León Gieco, y realiza la dirección musical de los conciertos de Luciano Pereyra. Tiene tres discos editados: Otoño (1998), Posdata (2003) y Daños y Prejuicios (2005). En este último participan Hilda Lizarazu, Sandra Vásquez, Silvia Iriondo, Laura Ros, Paula Varela, Juan Cruz Urquiza y numerosos músicos amigos.
”Señoras y señores, aunque deje para el final mis reservas, vengan a ver a un loco en su trastienda. Se oyen quejidos detrás de bambalinas. Nanas que jamás debieran cantársele a un niño. Propuestas al oído dichas en voz alta. Casi barítono. Canciones con alas para correr entre la tormenta”.
SAUDADE
¿Cómo y por qué te dedicaste a la música? ¿Hay músicos en tu familia?
Lolo Micucci> Más allá de que parezca una frase armada no tengo memoria... no me acuerdo de cuándo empezó el contacto con lo musical, es anterior a tener memoria. En la casa de mis viejos había un piano, yo lo tocaba, por lo que me cuentan tendría 4 o 5 años y les llamaba la atención que tocara las canciones del jardín de infantes, obviamente, con un acompañamiento muy básico. Estaban fascinados con eso. Ahí mi vieja nota que yo tenía cierto feeling con eso. Mi abuelo era violinista del Teatro Argentino, era concertista del Cuarteto de La Plata, había como una tradición por parte de mi abuelo paterno. Lo que pasa es que en la casa de mis viejos no había mucha música ni muchos libros. Mi viejo, un tipo sencillo, escuchaba Larralde, mi vieja no tenía un fucking disco. No había discos de Charly ni de los Beatles, y mi hermano mucho menos, el fútbol y nada más. Cero música. Tenemos poca diferencia de edad y aún hoy no es un tipo muy musical. Pero ese piano estaba.
Algo vieron tus viejos ahí...
Vieron que yo tenía una facilidad. Y ya a los once ya era un fana del Winco, los discos, Sui Géneris y Peperina. Cuando salió Peperina me lo compré. Hoy por hoy me doy cuenta que, está bien que las generaciones cambian, pero que un pibe de once años escuche Peperina era un buen síntoma. Hoy, a los once años los pibes escuchan a Panam, que no está mal, no te voy a hacer a un fascista, pero yo de repente me crucé con Serú Girán, de hecho a García lo vi a los doce años. Y hoy pienso que era pendejo para encontrarme con ese universo en una familia no- musical, más allá de lo que te cuento de mi abuelo. Y bueno, así fue el principio, un poco por una cuestión de mandato y otro poco porque me encantaba ese universo.
ALGO QUE TE MUEVA, PIADOSA LUZ
¿Y cómo fue el primer acercamiento a la creación? Seguramente cuando eras un niño.
Del primer tema que hice me acuerdo. O sea... Sol Menor... me acuerdo lo que tocaba, todo, hoy me parece totalmente ridículo (risas). No me acuerdo bien de la letra, creo que tenía que ver con una cosa muy rockera de vibrar y de moverse, “hazme vibrar tocando el rock and roll” y muy de rock sinfónico. Una cosa medio rockera, de mucho movimiento, de mucha exteriorización, una cosa histriónica. Andaría dando vuelta algo de esa música, no sé, hablo de los ochenta. Pero me acuerdo porque yo tenía el piano en una habitación y tenía un set de luces muy caseras con tachos y latas de durazno. No cuando estudiaba, pero cuando me ponía a tocar para mí era todo un show, tenía un teclado con diez teclitas que marcaba la iluminación... Me daban todos los gustos en la casa, si yo le decía a mi viejo armame un tablero para conectar diez tachos de sesenta, me lo armaba. Hoy, si mi hija prende diez lamparitas a la vez no pago la cuenta de la luz (risas). En ese momento, dejaban que prenda las lamparitas, con celofán armaba colores y me parecía que estaba en Obras (risas).
Haciendo una parábola, tal vez estabas dentro de tu último video.
(Risas) Sí, puede ser, está bueno lo que decís. Pero yo tengo que reconocer que soy de la generación del no-video. Yo me acuerdo de “Música prohibida para mayores”, que fue el primer programa de videos en la Argentina, debe haber tenido treinta videos que los pasaban todos los días o sea que veríamos siempre el mismo. Queen, algo de AC/DC, Kiss, y yo ni siquiera había ido a conciertos, o sea que tampoco sabía lo que era el show business, creo que tenía que ver más con una climatización, todo rojo, todo azul, era como el exacerbado narcisismo del artista, decir: “bueno, yo acá soy el artista”, supongo imaginaba eso. Es como el pibe que juega en la rambla al fútbol y cuando mete el gol hace: “¡gooolll!”. Su propio relato. Un chico tienen que hacer eso, tiene que decir “la toca Maradona” y en realidad es él.
Después descubriste que eso era parte del lenguaje también.
Sí, después en un escenario la pasás muy bien y ves que se parece mucho a lo que pensabas. Es obvio que la realidad no es tan bella como los sueños. He estado en lugares con muchas luces diciendo “uh, me quiero ir a mi casa” o “¿cuándo me pagan?”. Pero cuando yo era pibe lo que notaba mi familia era que no pensaba en otra cosa, viste que por ahí alguien quiere ser bombero, yo no, yo quería ser músico. Nunca tuve dos profesiones en la cabeza. No recuerdo haber pensado otra cosa que estar en el universo musical.
ELLA ES UNA BEATLE
¿Cómo se manifiesta el instante de la creación? ¿Lo provocás, viene solo?
Antes no, ahora a veces sí, cuando estoy mucho tiempo sin escribir una canción me pongo. Me pongo a escribir y busco. Generalmente es lo que menos me gusta, pero si me paso tres o cuatro días dando vueltas con el piano, de ahí rescato algo. Capaz que no encuentro una letra, encuentro una melodía, capaz que no encuentro una melodía y encuentro un verso o un estribillo. No es lo que más me fascina, porque yo sé que me estoy haciendo trampa en obligarme a sentarme. Tampoco es un displacer pero... Las poquitas cosas que me gustan mucho de lo que he hecho tienen que ver con momentos en los que yo no podía hacer otra cosa que eso. Cuando hice “Ella es una beatle” me senté a las doce de la noche en el piano y a las cuatro de la mañana lo tenía grabado. Y cómo no podía hacer mucho ruido en el estudiecito que tenía en mi casa lo grabé con una guitarra y así que quedó. O sea, lo que está en el disco es lo original, la voz y la guitarra originales. Después puse los loops y todo. Y cuando había terminado yo sentí que había hecho una linda canción o una canción buena o que me gustaba. ¿Donde está eso? Bueno, si yo termino una canción y la puedo escuchar cien veces, lo he hecho, obsesivamente la pongo cincuenta veces o cien veces, digo esto sirve. Cuando terminé de hacer una canción y me voy a comer una mandarina, no pasa nada. Me doy cuenta que aquella canción que me atrapa y me desvela terminará en un disco o en vivo o la voy a defender desde un lugar emotivo.
¿O sea que el mito de la canción fácil o el llamado hit no existe?
Hacer un hit es muy difícil. Yo antes pensaba que no, ahora digo que es muy complicado desde un punto de vista de inspiración. En cambio hacer una canción que tenga ciertos parámetros culturales y que vos sabés que la van a pasar en la radio porque tiene cierto gancho no es tan difícil. También hay que ver la definición de hit. Hay muchos hits que escucho en la radio que no los cantaría por todo el oro del mundo, te lo juro por mi vida. El hit que componemos entre cuatro o cinco para ver cómo lo metemos en FM tal o cual no lo hago ni que me lo pida un productor y me diga que a cambio de eso me pasa. Me podrán decir que por hacer eso ganan cien mil dólares, bueno, mató, yo paso, no quiero cien mil dólares. Ahora, si el hit es “Muchacha ojos de papel” ofrezco las próximas cien canciones que haga para hacer ese tema. O “La Balsa”, que dentro de la ingenuidad de los sesenta tiene dos o tres metáforas que son una genialidad. Y tiene una cosa A y B Beatles que me parece maravillosa.
Bueno, con “Ella es una beatle” tuviste grandes satisfacciones...
Sí, tengo satisfacciones, pero no es una mega difusión. La pasan en un programa, me llama la gente, me mandan mails, divino.
¿Y la seguís respetando de igual forma a pesar de esas repercusiones?
Si mañana la pasarían cien veces por radio yo seguiría pensando que es una canción que me gusta pero que estaría sobre-difundida. Y si la gente se harta o yo me harto pensaría que es más un problema de estos tiempos que de la canción. Pero no subestimo el hecho de hacer hits, me parece complicado y también reconozco que a veces hay que tener la capacidad para bancarte un hit.
ARDE EL MUNDO EN EL CUARTO DE ABAJO
¿Qué me podés decir de tu último trabajo, Daños y Prejuicios? ¿Qué significa para tu carrera? Es un disco distinto en comparación a los que habías hecho, ¿no?
Sí, no hice tantos, hice tres. Daños... es un disco muy amoroso. Puntualmente, está inmerso en la temática del amor, o mejor, de escenas amorosas en diversas situaciones. Más urbanas, menos urbanas y más íntimas. Aunque no parezca a simple vista cuando lo escuchás es un disco más oscuro. Con algunas canciones muy tristes como “Ahora”, “La calle San Andrés (Malasaña)”, “Ni gracias ni nada” o “El grito”. Porque no tienen finales felices, no son canciones felices. Pero también el CD tiene guiños más optimistas que Posdata u Otoño. Por ejemplo “Yo hablo” o “Santa Buenos Aires del Refugio”, que es una descripción de un Buenos Aires no farandulero y no marketinero que podemos transitar la gente como nosotros, que le llama la atención cuando ve a los travestis en una esquina y se “caga de risa”, o no se espanta cuando va a Flores y está lleno de cabarets, o si San Telmo es un barrio gay. Me parece divertido que Buenos Aires no sea una maqueta del Obelisco. Pero no sé definir el disco, creo que es muy ecléctico.
¿Y de qué habla “Yo hablo”, el corte de difusión de Daños...?
“Yo hablo” fue algo impensado. Creo que no lo conté mucho. Estaba viendo un video de Paulino Moska, yo estaba mirando la televisión, había terminado mi disco, no lo engancho al tipo tocando sino hablando. Hace unas reflexiones acerca de la existencia, de la muerte, de lo perecedero, que me pareció tremendo lo que decía y cómo lo decía. Normalmente, en la cultura, hablar de lo finito no es un tema cómodo. Hablar de la finitud de la vida no es un tema cómodo es pesado porque uno no quiere estar constantemente consciente de eso. Uno hace todo para tratar de no ser consciente de eso sino sería un héroe. Cuando yo lo escucho al tipo hablar con tanto relax me engancho con la nota, me paso veinte minutos fascinado con lo que decía y después toca un tema el tipo que ni me acuerdo. Me gustó mucho. Yo me levanto en medio de un estado casi autista y escribo de un tirón esa canción, que no tiene la profundidad de lo que el tipo decía, obviamente, no podría ser tan imbécil de creer eso, pero sí que estaba movida en una cosa de pequeñas metáforas que tenían que ver con esto de lo finito, lo infinito, la vida, la no-vida, o sea, escenas, el pastito que crece, el solcito que sale, cositas de la cotidianeidad que te hacen sentir que estás vivo y que no es poco. Digamos, que es un milagro que te esté tocando a vos ver eso y no a otro. Y me fui al estudio al toque, ni bien termino de escribir, armo un loop con la guitarra y sale el tema. Dije, este tema lo tengo que grabar y me pongo a producirlo. No es como otras canciones que te puedo decir puntualmente por qué las escribí, esta es como una especie de canción de cosas impensadas. A veces escribo buscando qué quiero decir y a veces escribo lo que escribo, aunque sea una pavada, después la tiro a la basura o rescato dos versos de toda una canción y los guardo en algún lugar.
Luego de unos meses de editado el material, ¿lo escuchás?
No. Muy poco (risas). No.
¿Nunca releés los discos desde ese lugar de escucha?
Tal vez alguna canción, el disco entero, no. No porque me pasa que hay muchas cosas las haría distintas, y me pasa que constantemente estoy pensando que el próximo disco va a ser mejor, ya estoy pensando otra cosa. Es muy difícil que me enamore de algo como para detenerme mucho. Ni en pedo. Puedo disfrutar de algo cuando siento que me acerqué a lo que quería y reniego mucho internamente y sufro cuando me doy cuenta que no logré lo que quería. Que por ahí no tiene que ver con la letra o con la música, sino con cómo lo interpreté o cómo lo armé. Hay tantas maneras de hacer algo que uno toma un camino. Si renegara de todas las canciones me daría cuenta que es una cuestión muy neurótica y muy mía pero me pasa con algunas que digo “qué lástima”. Y normalmente me enamoro o defiendo o escucho las menos escuchadas del disco. Por ejemplo, “Ahora” es una canción que nunca nadie me hace ningún comentario y yo la banco a muerte porque tiene una cosa muy Buarque, tiene un tratamiento de contrapunto del acordeón con el cello y la letra tiene algunas cosas muy directas a una mujer, a una despedida... y sin embargo es un tema del que jamás nadie me dijo nada. Nadie se ha detenido en esa canción, es como el patito feo del disco.
LLUEVE EN SANTA BS. AS. DEL REFUGIO
¿Te definirías como un cantautor? Son tiempos en los que pocos quieren definirse de esa forma.
A mí me gustaría que sí. Sí, soy un cantautor argentino, que es una diferencia con otras culturas, como siempre los argentinos queriendo diferenciarnos... Si vos lo comparás con Filio en México o con los cantautores españoles o cubanos, no somos cantautores. Pero si tenemos como parámetro los cuarenta años de música argentina y todos los caminos que ha armado la música argentina a nivel pop, Los Gatos, Nebbia, Charly, toda esta cosa, y el rock and roll un poco más rabioso, creo que en ese espectro, en el rock nacional, lo que hago y hacemos varios tiene que ver más con una canción que merece una pausa, un silencio. Aunque a veces esté un poco más rocker. Pero no hacemos rock and roll, yo no soy un rockero. Y si no soy un rockero y cuido tanto la palabra, aunque no tenga la excelencia de algunos cantautores, me parece que ya eso te define. Somos cantautores argentinos. Donde tenemos un sonido un poco más beatlero, donde tenemos una cosa más eléctrica, más energética que otras culturas.
¿Por quién o quiénes te sentís influenciado? No necesariamente un músico o un cantante puede ser cualquier tipo de artista.
Músicos un montón. García, Fito, Spinetta... Spinetta menos, porque me parece que el tiene una riqueza armónica y una valentía a las cuales yo no me he animado. Eh, Sabina... Lo que pasa que decir influencias es difícil porque yo creo que tengo un poquito de ellos y evidentemente no logro esa excelencia, pero bueno, tampoco puedo decir lo mío es tan original que... Y después hay mucha gente de Brasil que me gusta pero también reconozco que ellos culturalmente tienen tan metido el ritmo y la cuestión armónica que es difícil emularlos. Son ellos.Influencias hay muchas, de muchos tipos, y ojo, a veces no tanto tipos conocidos, porque de cada cosa que hacés vas tomando algo, podés escuchar gente, un amigo, quien sea, que hace algo que me gusta le digo: “uh, ¡qué bueno!”. No quiere decir que después lo hagas igual pero vas tomando cosas de otros lados. Es imposible no influenciarse, un tango, lo que sea, no quiere decir que después hagas un tango pero te queda dando vuelta una metáfora, una frase y por ahí le buscás consciente o inconscientemente la manera de acercarte. Es una recreación constante.
AHORA
Estás presentando en vivo tu disco. ¿Qué otros proyectos a futuro?
Hoy, la obsesión más grande que tengo es escribir el próximo. Tengo seis canciones y las cuento. Me gustaría empezar a grabarlo a fin de año y sacarlo el año que viene. Quiero hacer un disco que sea una síntesis de los tres que hice. Que en cierta manera sea superador pero que tenga un poco de los tres para avanzar.Mientras tanto, estoy buscando lugares para tocar como todo el mundo, que es algo que está muy difícil (post-Cromañón). Ahora voy a participar del ciclo “Buena Leche en la Vaca Profana”. Allí estaré el viernes 1 de septiembre junto a Audiounión, a las 21:30 h. Esto es en Lavalle 3683. También, estaré el 15 de septiembre en Mar del Plata, en el Salón del Auditorio y el 4 de octubre en el C.C.C. de Corrientes 1543 (Cap. Fed.) También sé que ya está rotando en CM y otros canales el video clip de “Yo hablo”, que fue un laburo muy copado.
Contame del video: ¿era tu primer clip? ¿Cómo fue hacerlo? ¿Quién lo dirigió? ¿De dónde salió la idea del guión?
Era mi segundo clip, el primero fue “De Pellegrini a Gardel”, que la verdad no sé ni siquiera si tengo copia. Porque lo hice en 16 mm., fue un video con muchos problemas de producción. Lo pasé en ATC, en un programa que tenía el hijo de Mahárbiz, hace muchos años.Este video, el de “Yo hablo”, me encanta y no tengo nada que ver. Me recomendaron a una persona, fui sin saber quién era. Y bueno, era Fernando Livschitz. Él hizo todo, guión, dirección, todo. Estoy súper conforme. Yo hice algunas sugerencias, quería que fuera un video con imágenes psicodélicas y quería estar cantando en un sillón, nada más. Es todo lo que le dije. El pibe armó toda la historia con animación y nada, yo iba dos veces por semana a chequear lo que estaba haciendo y decir ok. Tengo muy pocas críticas hacia el video. Me parece que por el costo y por lo que quedó está bárbaro. Tengo un par de planos que yo no los hubiese hecho pero son dos cositas.
SERÁ QUE ESTÁ AMANECIENDO
Tus discos siempre fueron producidos por vos, ¿no?
Sí, me ayuda gente pero los produzco yo. El próximo no, no lo voy a hacer más yo.
Claro, porque el clip es un dato raro. Sería la primera vez te ponés en las manos de alguien para laburar en un proyecto tuyo.
Sí, totalmente (risas). Con los discos también, pero me hago trampa. Porque siempre tengo productores a los que les llevo todo terminado y me dicen para qué me llamaste. Me terminan mezclando el disco o cambiando algo, pero no les doy espacio.
¿Cómo creés que va a funcionar tu próximo disco en este sentido?
No sé muy bien. Lo que tengo muchas ganas es de abrir juego y hacer un disco con dos o tres productores. Por ejemplo: me gustaría que algunos temas los haga Luis Volcoff, que trabaja con Liliana Herrero. Que algunos temas los haga San Millán, que es quien me viene produciendo y me gustaría que otros los haga el team de Leha con Araujo, que produjeron a Pity, a Birabent, etc.Decir, bueno, vamos con tres o cuatro temas cada uno.
¿Eso tiene que ver con tu música, con el desprejuicio que la caracteriza?
No, por los diferentes estilos que tengan las canciones no, porque no me asusta lo ecléctico. No sé, no lo había pensado. Lo que sí tengo resuelto es que no lo voy a hacer yo. Me parece copado hasta por la cuestión de ver qué hace el otro, qué caminos toma. O sea, voy a dejar que otro me diga esto sacalo, esto no conviene, vamos con otro audio. Quiero otra mirada. No es que no confíe pero tengo que aprender a escuchar mucho más. Por ahí aparece una visión importante. Alguien que me diga “che, vamos por acá”. ¿Por qué no? No voy a hacer nada que no me guste pero también escucho ofertas (risas).
Entonces el plan de acá en adelante es tocar el disco...
Fundamentalmente, tocar el disco. Producir algunas cosas que me gustaría hacer. Y participar de un disco homenaje al rock argentino que se está armando de la mano de Lito Nebbia. Van a ser como doscientos temas. Me llamó para que haga dos, uno de los Gatos y uno de Moris. Va a ser un gran disco.Después tocar, no mucho más... ver si concreto lo que te decía de mi próximo disco. Obvio, también tengo otras ideas, como por ejemplo armar una página de internet en la cual haya otros músicos y en la que estén puestos sus discos. Me gustaría armar ciclos semanales con distintos músicos. Una especie de “Mandrágora porteña”, que la gente sepa que todos los miércoles o jueves o cuando sea pasa algo en un lugar y vaya gente la noche. Quince, veinte, con veinte me conformo. Me gustaría que haya dos o tres artistas todas las noches en un lugar. Darle espacio a cosas que tendrían que ser casi cotidianas.
“Y ahora sí, por último, no quería dejar pasar la oportunidad de denunciarlo en privado y alertar al público desprevenido:
¡tengan mucho cuidado, señoras y señores, anda suelto el vil patán de las perillas, el pueta pajuerano venido a más, en medio de tanto griterío catón, hermoseando disonancias del otoño y tatuando melodías sobre almas ardientes! Que tenga un prejuicio justo y los daños vayan a parar a la cuenta de algún dios de turno. Cómo prueba les presento estos traumas de belleza”.
PD: Señas particulares: las más furiosamente delicadas de un argentino; del Rock Argentino.
PD2: Sus iniciales: Lolo Micucci.”.
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