>Flavio Cianciarullo
CROMAÑÓN
“Lo que pasó es casi una mini posguerra, doscientas almitas que se van en una noche.
Me solidarizo primero, como ser humano y padre, con los familiares. Se me desgarra el corazón al pensar en el dolor de esas familias. Como rockero me solidarizo con los pibes de la banda porque creo que le podría haber pasado a cualquiera. Y, ojo, que solidarizarme no quiere decir eximirlos de culpas o condenarlos. A los que tratan de castigar al rock les digo: recordemos que en Paraguay pasó unos meses antes en un shopping con personas que compraban ropa.
Mi grupo no era “bengalero”, sin embargo a veces ponían una bengala y yo decía: “¡qué bueno!”, o sea que la pelotudez la tenemos todos. El pueblo no se equivoca, por eso hago mía esa leyenda que llevan como slogan los familiares: “Ni las bengalas ni el rock and roll, a nuestros chicos los mató la corrupción”.
Parece que hubiera sido como un castigo, terminar de desmantelar brutalmente la celebración que nos quedaba. Y además debo decir que a partir de esto se le ha cortado el laburo a un montón de gente. No hay lugares para tocar”. |