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>05/08/05
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Flavio Cianciarullo


UN THE CLASH MURGUERO SUELTO EN EL TIGRE
Por Augusto Márquez Testa

El gran bajista argentino, compositor emblemático de Los Fabulosos Cadillacs, volvió con disco nuevo, “Cachivache”. Mezcla de sonidos rioplatenses y jamaicanos. Se muestra en directo tocando la guitarra y despliega toda su iconografía personal. Demostrando otra vez su saludable desparpajo a la hora de la creación. Aquí, el “Sr. Enmascarado”.

¿La Mandinga y Cachivache! nacieron durante tu estadía en México?
Flavio Cianciarullo>
Estuve dos años en México, la tierra de mi mujer. Y ahí apareció la idea de mi proyecto solista. La Mandinga es el nombre que lleva ese colectivo de gente que me acompaña en mis momentos de solitud.

Decías que no le querías dar toda una connotación simbólica a la idea del cachivache o del enmascarado. Pero parece que sí la tiene.
A veces creo que soy bastante infantil. Y hago un paralelismo con la época adolescente, cuando tenemos la posibilidad de tener nuestra habitación llena de posters con los íconos que nos representan. No me gusta cargar la tinta de la solemnidad pero sí de la profundidad. Hay mucha solemnidad en el rock, la respeto, pero me asusta y me ejerce una presión que no me interesa. Mi posibilidad de ser solista se refleja en la gráfica, en los títulos: son mis fetiches de adolescente colgaditos en un póster.

El término cachivache se aplica a todo lo que es de descarte. Hasta hace unos años, los ritmos que incluiste en el disco parecían olvidados o considerados “grasas” en la cultura argentina: la murga, el candombe, el tango, la cumbia.
El tango puede resultar amargo para los jóvenes pero su refinamiento musical es indiscutible. La murga sí es un ritmo bastante devaluado. En una época, cuando una orquesta no sonaba bien, la gente decía: “parece una murga”. Era una cosa muy despectiva. Y en definitiva, me gusta coquetear con esos ritmos. Por eso, ahí aparece la murga o el ska, aunque ahora es chic tocar ska (risas). Para algunos son ritmos menores, pero yo los levanto. Lo mío está más cerca de Los Wawancó. Con todo orgullo y honor.

Siempre miraste para el lado popular.
Tuve una temporada coqueteando con la fusión, pero siempre entendí eso como un momento para allanar el camino de continuar en la música popular. Tengo letras que dicen todo el tiempo: nada es tan en serio. Me encanta la cuestión de latinizar el rock. Y la murga vuelve a ocupar ese mismo lugar de posible discriminación, aunque haya habido un resurgimiento importante en Buenos Aires. Soy un músico que mira a la murga y la toma como uno de sus fetiches para jugar un ratito.

¿Cómo hiciste para conciliar las diferencias entre lo que significan las murgas uruguayas y porteñas o el candombe?
Disfruto de conocer esas rencillas, es como sentarse a escuchar el gran dilema Gardel. Es muy interesante estar entre “gardelianos francesistas, porteñistas y uruguayistas”.
Me interesa mucho la africanidad del Río de la Plata, pero a la hora de hacer lo mío he decidido filtrarlo bajo mi óptica rock. No pretendo ser un folklorista de lo rioplatense. Quiero ser “The Clash-Murguero”. La banda que formé en un principio era una locura para los propios músicos porque implicaba desafiar todos aquellos prejuicios, ya que venían de diferentes estilos. En mi cabeza tenía todo ese cóctel y de a poco empezó a sonar.

GUITAR GABYREANDO

Es curioso verte tocando la guitarra…

Públicamente puede ser algo nuevo el hecho de que me cuelgue la guitarra y para mí también es nuevo subir la guitarra al escenario, pero no es nueva mi relación con la guitarra.

MI QUERIDO AMIGO
¿Por qué será que los medios insisten tanto en comparar tu carrera con la de Vicentico?

Convengamos que ese es un vicio periodístico. Somos superamigos, por lo tanto es imposible encontrar un rasgo de polémica allí. A mí me pasa lo mismo que a Gaby (Vicentico), tal vez ahora tenemos una oportunidad mayor de libertad ejerciendo nuestras solitudes artísticas porque no consensuás con otra persona más que contigo. Por un lado es maravilloso y por otro puede ser terrible. Yo lo estoy disfrutando. Siempre me dio la sensación de que les hubiera encantado que yo conteste que no me gusta nada lo que él hace. Al contrario, me encanta.

 

FLAVIO ESCRITOR

Le das mucha importancia a las líricas. Es saludable, viniendo de un tipo tan musical.

Disfruto mucho de la música. Eso es lo que me hace musical, no un gran oído ni una gran virtud con un instrumento. Y me gusta mucho escribir. Incluso, fuera del ámbito musical. Tengo un libro terminado, un cachivache literario, porque cometí la caradurez de escribir. Anti-poemas, des-cuentos y anécdotas. A cada letra del próximo disco le estoy sumando un cuento.

Podría haber creado un universo imaginario pero no es mi naturaleza. Alguna vez, quizás, lo haré. A veces me preocupa mandarme tanto, me expongo en una vitrina y eso puede hacerte ver frágil. Hablo de que vivo a seis cuadras de la Placita Casón donde juegan mis hijos. Sería bárbaro pasarlo por alto pero no lo puedo evitar.


awf






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