>Coco Romero
EL ROCK, LOS SETENTA, LOS NOVENTA Y LOS MEDIOS
Con respecto a lo que decías del rock o a estos elementos que toma el rock de la murga, ¿cuándo lo empezás a notar? ¿Con Los Auténticos Decadentes?
Yo te podría decir que no, porque tengo cincuenta y dos años y tuve una banda de rock y folklore en la década del ’70. Soy parte de La Fuente. Nosotros tocamos durante toda la dictadura militar y siempre tocamos el bombo.
Alejandro Del Prado, que a mi entender es el gran eslabón perdido en este dispositivo, un tipo no valorado por los murgueros, por los rockeros, fue el primer tipo que acuñó, en esa década, tangos, milongas y candombes. Tiene una mano derecha impresionante rítmicamente. Supe de su exilio voluntario, cultural. Tocó con Zitarroza, y tocar con Zitarrosa no es pavada, por lo tanto, yo creo que hay muchísimos antecedentes y hay muchísimos más. Lo que pasa es que Los Decadentes en este caso y quizás me olvide de algún grupo más, Los Cadillacs, sobre todo con el “Mal Bicho”, están muy asociados a la cultura del videoclip.
Los noventa.
Claro, los noventa. Porque nosotros en pleno proceso militar hicimos siempre murga, nos fuimos a cantar a La Falda, hicimos murga en Excursionistas con los Redondos de Ricota, con los mejores grupos del momento. Para que sitúes, La Fuente es un grupo que tocó durante toda la dictadura, en los tres discos de La Fuente hablamos de los desparecidos, de las murgas, de los pobres, de los indios. Pleno Proceso.
¿Cómo fue vivir esa etapa desde la murga?
Nosotros éramos inconscientes totalmente. Lo hacíamos porque queríamos que el gobierno militar se fuera a la mierda, pensábamos que un espacio de alegría era importante, y te estoy hablando de que La Fuente llenó Obras Sanitarias. Era un grupo independiente con una influencia muy fuerte de un ideólogo del rock nacional que en general queda como perdido y ése es Dombi, el papá de Lito Vitale.
La Fuente tiene la cabeza de ese tipo, con esa visión, hay un reservorio de un tipo que tuvo una cabeza enorme, porque nuestros discos salieron por sello de los músicos independientes, que era MIA, pero el cerebro de eso era Dombi. Lito Vitale era un muchachito de quince años. Nosotros en ese momento grabamos tres discos, llenamos todos los teatros que se te ocurra, hicimos nuestras producciones independientes, nos “cagamos a tiros” con todas las multinacionales porque cantábamos, en ese momento, de los desaparecidos.
Claro, ¿cómo era eso? El tema de las líricas era terrible en ese momento.
Y sí. Pero nosotros lo hicimos y mirá la gente que yo me sigo encontrando. Yo le sigo siendo fiel a esa idea porque yo canté murga durante todo el Proceso, lo que pasa es que después cuando terminó la dictadura, empezó la democracia y terminó La Fuente. Nosotros vivimos ese momento, fue tan fuerte que yo sigo siendo parte de ese movimiento, mis amigos, Andy Grimchi está, se fue a vivir a Lago Pueblo, y Pitoloza está viviendo en la provincia de San Luis. Seguimos una amistad entrañable porque esa vida, esa época, para nosotros fue impresionante. En los ochenta estábamos todos, los recitales terminaban con un huayno folklórico y murga, entonces, yo provengo de ahí. Y no había videoclip, ¿entendés? Y de repente una tarde tocamos con Los Redonditos de Ricota en plena dictadura militar y los camiones del ejército daban vuelta y nosotros tocábamos murga igual. Si eso hubiera tenido videoclip se hubiese repartido, pero bueno.
Faltaba la explosión de la comunicación.
El fenómeno va de la mano no sólo de los grupos sino de esa comunicación.
¿En algún punto ves como algo negativo la presencia en los medios comunicación?
No, no, para nada, porque el arte es básicamente una mezcla. Lo que no me gusta es que de repente uno con el tiempo se da cuenta de que hay gente que los medios plantean como murgueros y no hacen murga, toman elementos de la murga y hacen determinadas cuestiones.
Pero mi práctica ha sumado y lo que ha permitido la explosión generacional de la murga en todo el país para mí es el rock. Ha sido determinante, porque el espíritu tanguero que, de alguna manera, mantenían los murgueros sobrevivientes, no podía.
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