>24/05/06
>Vive Latino 2006 – México D.F
ROCK LATINO QUE ¡VIVE!
Por Alma Italia (desde México)
La fiesta del rock iberoamericano llegó al Foro Sol de la ciudad de México para hacer vibrar las emociones más sensibles de aquellos que disfrutan la fiesta musical.
Hay fiestas que son de las más esperadas a lo largo de los 365 días que tiene el año. Para muchos la celebración del cumpleaños es una de esas y es que, curiosamente, en México, un onomástico es el momento perfecto para reunir amigos, alegría, diversión, algunas chelas (cervezas), comida rápida y por supuesto, buen rock and roll. Pero existe un ritual en tierra azteca que reúne todo lo anteriormente mencionado y, casualmente, no es un aniversario. Más bien, es el gusto de estar con la buena esencia del rock iberoamericano, es el sueño anhelado por los rockstars y dicha festividad tiene por nombre, desde hace siete años: Vive Latino.
Los pasados 13 y 14 de mayo, el Foro Sol de la ciudad de México, una vez más fue el recinto que albergó a más de 85.000 almas deseosas de ver a sus agrupaciones favoritas en tres escenarios como ya es costumbre: el principal: rojo, y los alternos: verde y azul.
Más 85.000 personas asistieron a una verdadera fiesta de rock que regresaba a su formato original, dos días de emisión.
¡Ah! Lo olvidaba, me faltó mencionar que estuvieron más de sesenta bandas en ese sábado y domingo.
Ahora sí, tomando en cuenta todo ello, empecemos por detalles del primer día.
Sábado
Caluroso, intenso y lleno de adrenalina como en años anteriores, así fue el festival.
Eran las 10:00 h. del sábado y la gente no se amontonaba en las puertas del Foro Sol, tampoco las avenidas aledañas al lugar se encontraban saturadas de miles de automovilistas buscando un sitio dónde dejar su automóvil –eso sí, con las mejores oraciones a cuestas, pues estacionarlo en un lugar VIP era bastante caro, la gente se ayudaba por los “viene viene”–.
No faltaron aquellos que antes de entrar e instalarse enfrente de cualquiera de los escenarios buscaron una playera o una pulserita conmemorativa de esa magna fiesta musical.
Así, alrededor de las 10:30 h., la gente, preparada cual maratón de Nueva York en Año Nuevo, al momento de abrir las puertas del Foro Sol corrió a ocupar el mejor lugar y no le importó tener que esperar más de tres horas parada, escuchando sólo el sonido local. Pues fue hasta las 13:00 h., como lo marcaba el horario establecido para el escenario rojo, momento en el que Yucatán a Go Go hizo rechinar las guitarras y las canciones más urbanas de una ciudad tan grande como el Distrito Federal. No se olvidaron de sus propios antecedentes, donde su música estaba dedicada a los chavitos.
Mientras, en el escenario azul, Allison, con covers y frescura hicieron vibrar a los allí presentes. Diez minutos después, el tablado verde recibió a una de las mejores propuestas de este año: Six Million Dollar Weirdos.
Después de 25 intensos minutos de una probada de rock y surf, el escenario rojo esperaba impacientemente a los reyes del surf de nuestros tiempos, Lost Acapulco, que no en balde se ganaron el derecho de estar enfrentándose a ese cada vez más exigente público del escenario “principal”.
A las 13:40 h. el Warpig invitó a Rubén Albarrán –vocalista de Café Tacvba, quien ahora se hace llamar Sizu Yantra– y a Armando Gil Vega –guitarrista de Botellita de Jerez y vocalista del Palomazo Informativo–. Subieron para cantar “Alármala de tos”, éxito de los botellos y cover realizado por los tacvbos. Con esta gran interpretación, además de ganarse aplausos y gritos, se ganaron la petición del clásico “¡otra, otra!”. El reclamo no causó efecto y la agrupación abandonó el recinto, dejando más que calientes los ánimos.
Antes de continuar he de comentarles que el diseño de los tres escenarios fue mágico. Durante las presentaciones de cada banda, y también en algunos intermedios, un grupo de animadores hacían su aparición en zancos realizando malabares, chicas movían listones, llevando a cabo la mejor fiesta de la magia y la ilusión, recordando la época circense.
Algunos asistentes argumentaron que el cartel del sábado no era el mejor pero sí el que más proponía. Agrupaciones como Los Planetas, Thermo, Los Dinamites, Libido y Brujería, entre otros, traían nuevas propuestas bajo el brazo, buscando la aprobación de un público que sorprende por su juventud y porque para ellos el rock and roll, además de ser un estilo de música, es una forma de vida.
Hablar de la presentación de cada grupo resultaría infinito.
Los más esperados: Panteón Rococó. No se cansaron de señalar el apoyo al movimiento zapatista, tampoco de hacer alusión a la etapa electoral por la que atraviesa México y mucho menos de agradecer a aquellos que los han apoyado por poco más de 10 años, adelantando que a partir de la tercera semana de mayo emprenderán un largo viaje por Europa.
Poco después, en el mismo escenario rojo, le tocó el turno a Fobia, quienes momentos antes de su participación, ofrecieron una pequeña rueda de prensa. Allí disculparon a Iñaki, este integrante estaba ausente debido a la lamentable pérdida de su padre días antes. El tecladista tuvo que salir de México y su lugar fue ocupado por Diego, tecladista de Bengala. El público no se cansó de corear las canciones más legendarias de la banda e insólito resultó que los temas de Rosa Venus, su nueva producción discográfica, fueron más que ovacionados.
Además, estuvieron Los de Abajo, El Gran Silencio, que por cierto regresan con nuevo disco, Los Abandoned (segunda presentación en este festival), Lucybell y Resorte.
Y para cerrar el escenario principal, Brujería, una propuesta de metal que hizo mover las cabezas al puro estilo Nirvana.
Aunque parecería que el recinto azul suele ser para pequeños grupos, en esta ocasión lamento contradecir a los organizadores, pues Austin TV, cinco chicos deseosos de seguir ofreciendo música instrumental, no sólo levantaron gritos y aplausos sino que elevaron las más grandes sensaciones del alma. Con sus trajes espaciales, cascos rojos y vestidos totalmente de blanco fueron recibidos por orejitas de conejo, playeras blancas y grandes cumplidos y ovaciones. Pues días antes de su presentación en Vive Latino, Austin había lanzado una invitación a sus fans para que durante esta presentación llevaran lo antes mencionado. Y vaya que lo lograron.
A los que siguieron después de Austin no les fue nada bien. Se trató del dueto español Amaral, quien tuvo que ser bajado del escenario entre rechiflas y malos comentarios. Los músicos tuvieron que salir en medio de una fuerte lluvia de proyectiles.
Quizás lo mejor de la jornada llegaría a las 18:30 h. entre el intenso calor de la tarde más alegre, que por momentos amenazó con lluvia: los sombreros, las botas vaqueras y las guitarras más estruendosas aparecieron ellos, Kinky, quienes además de preguntar “¿de qué color es el presidente?”, invitaron a compartir el escenario a la reina de la belleza rockera: Ely Guerra. En esta ocasión Ely no fue programada como parte del elenco y cabe destacar que ella había sido la consentida del festival hasta el año pasado, ya que era la única artista en asistir a todos los eventos Vive Latino. Más que brincos, más que cervezas, más que calor, más que la misma adrenalina es lo que logró hacer Kinky en ese escenario.
Allí estuvieron también, Disidente, Los Dinamites, Bengala, Charly Montana, Los Planetas y, cerrando, Vaquero.
Si del escenario verde se trata, la vida del reggae estuvo ahí, pues San Pascualito Rey volvió a esta importante fiesta; Hummersqueal, Rastrillos (no se cansaron de llamar al amor, la paz y la buena vibra); Pato, de la agrupación Control Machete, en su faceta solista no logró levantar el ánimo del público y por el contrario se ganó buenas rechiflas; Libido, desde el Perú, llegó para ponerle un toque romántico a la tarde-noche. Termo, División Minúscula; Zurdok, quien curiosamente se presentaba a la misma hora que Vaquero (ambas agrupaciones vivieron algunos problemas pues la mitad de los que ahora conforman Vaquero formaron parte de Zurdok); y finalizando, el momento electrónico con Colectivo Nortec.
¡Qué día tan ajetreado! Ustedes no están para saberlo pero yo sí para contarlo, la labor del reportero en un Vive Latino es más que agotadora pues como dice mi abuela: “Hay que estar con un ojo al gato y otro al garabato”. Mientras miles de gargantas en cualquiera de los escenarios corean a sus grupos favoritos, detrás de esos escenarios hay un área dedicada a las entrevistas con los que ya han actuado... Entonces, corres y entrevistas o corres y coreas. ¿Qué cosas, no?
Cuando era casi medianoche, el toquín del sábado se veía apagar poco a poco. El hambre apretaba y los de limpieza del Foro ya comenzaban su ardua labor, puesto que para el siguiente día sí se esperaban apretujones, más personas, más hambre, más calor y más de todo un poco. Y desde luego, más rock and roll en español.
Así es que me quedaron pocas horas para poder pegar la cabeza en la almohada y echarme “una pestañita”, despertarme al otro día muy temprano (pese a que las actividades comenzarían a las 13:00 h. también), alistarme con una gorra, pues el calor del día anterior ocasionó algunas quemaduras de sol en mi bello rostro. Y eso que tenía una ventaja, ninguno de aquellos que adquirieron boletos podía ingresar alimentos o agua, pero yo sí. Entonces me aventé una buena botella de agua. Claro, de contrabando, pues hay que saber aprovechar esos privilegios.
Domingo
¡Cartelazo! Más calor, más gente, más tráfico, más caro todo y más emoción.
Los grupos argentinos se apoderaron del escenario rojo. Bersuit salió en pijama al escenario y cómodamente cobijó a sus seguidores. Los Auténticos Decadentes lograron no sólo encender los ánimos sino que también consiguieron que la fiesta se convirtiera en auténtica fiesta argentino-mexicana.
Pero los mexicanos no quisieron quedarse atrás y los más rockeros, aquellos que le cantan a los desprecios de las mujeres, a las historias más irreales de un país tan lleno de riquezas como México, dijeron: “Te vas a acordar de mí”, tema de Tex Tex, quienes a pesar de tener sus años encima no dejan de brincotear y rockear en el escenario.
Tólidos, Los Ezquisitos y Víctimas del Dr. Cerebro no fueron de los más coreados pero sus fieles seguidores allí estuvieron.
Desafortunadamente, y sin razón alguna, la agrupación española Celtas Cortos, de último minuto canceló su presentación. Pero el lugar fue tomado por las más grandes leyendas del rock en español: Sabo Romo (ex-integrante de Caifanes), Héctor López y Lino Nava (de La Lupita). Sumaron como invitados a Cecilia, de Tijuana No!, a Sizu Yantra, de Café Tacvba y a José Fors, de La Cuca. Cada uno cantando canciones de sus respectivas bandas y además recordando las mejores rolas de aquellos años dorados, la época ochentera en español. Temas como Viento, de Caifanes y Pobre de ti, de Tijuana No!, entre otras, arrebataron la atención de otros escenarios.
Panda, una banda que prometía cautivar, no logró llegar al público como se esperaba.
Los que sí lo hicieron, y que definitivamente podrían llamarse “Reyes del Vive Latino 2006”, son esos chicos que invitan a soñar, al amor y la paz; y a probar el veneno; pero sobre todo, a hacerse invadir por la energía de cada letra, de cada guitarra: Zoé.
Zoé logró convocar bajo la lluvia a más de 35.000 personas. Lágrimas, abrazos. Aparecía de todo mientras ellos se convertían en los auténticos divos del Vive.
Para el escenario azul: Elis Páprika, Big Metra, Niña (una agrupación de Monterrey, norte de México, que contagió de buen humor a los asistentes), Ágora y Joselo –quien se llevó la rechifla de algunos, pues, al parecer, su proyecto como solista lejos de su Café Tacvba, no está resultando de lo mejor–.
Julieta Venegas fue, sin dudas, “la reina de las entrevistas”. La mexicana logró reunir a más de cien reporteros solicitando sus palabras, fotos, autógrafos y, por supuesto, los adelantos de su disco Limón y Sal, que anunció, saldrá a la venta el 30 de mayo en México.
También estuvieron presentes Los Bunkers, La Gusana Ciega, Jumbo, y el regreso estelar de Los Tres, quienes cerraron las actividades del escenario azul pero, definitivamente, merecían el escenario rojo.
Verde que te quiero verde
Satin Dolls provocó que los brincos, los empujones y los aplausos hicieran su aparición; los argentinos de Turf desplegaron alegría y Chetes –en su etapa como solista– logró cautivar e impresionar a poco menos de una semana del lanzamiento de su primer disco Blanco Fácil. Los temas de esta producción ya eran vitoreados.
María Daniela y su Sonido Láser, una propuesta llena de covers, convocó a unos cuantos.
El placer musical de Dildo llegó acompañado de Álvaro –ex-guitarrista de Héroes del Silencio– para aventarse el palomazo de “La chispa adecuada”, tema que en voz de Paco Familiar –vocalista de la agrupación– resultó una auténtica remembranza de Enrique Bunbury, pues los matices vocales de Familiar estremecieron a más de uno.
Describir lo que vino después no es fácil pues para el domingo alrededor de las 17:20 h. la gente se arremolinó, se empujaban unos a otros, corrían miles hacia este escenario verde, todo ello para ver a los grandes, a los que avanzan en silencio pero con gritos de música: Porter. La banda jalisciense cautivó, pasmó, realizó el sueño de muchos. A pesar de tener un disco con tan sólo siete temas Donde los ponys pastan.
“Espiral ¡no tuvo madre!”, –decían los asistentes–. Aclaro esto por aquello de los cebollazos y jitomatazos, pues sus interpretaciones resultaron impecables.
El rock en diversos dialectos mexicanos llegó con Otzomatli, quien trata de dar a conocer a las nuevas generaciones que el rock no sólo es guitarrazos, también es una inspiración en la madre tierra.
Los Súper Elegantes resultaron eso, una elegancia musical; Titán y su movimiento electrónico hizo lo suyo, pero Plastilina Mosh no se cansó de corear y mezclar rock, pop y electrónica, para dar paso al cierre del festival con el Instituto Mexicano del Sonido.
Así se fueron sucediendo artistas y situaciones diversas en la casa del rock iberoamericano. Y les recuerdo que gracias a esta experiencia musical, el año pasado decidimos llegar a ustedes.
A través de estas letras, que hoy para mí resultan el mejor alimento del alma, digo con emoción: ¡Gracias Vive Latino 2006 por tantas experiencias!
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