>21/05/06
>1er. Festival de Cine Mexicano en Argentina
>María Inés Roqué
TESTIMONIO DE UNA HIJA
Por Leopoldo Dameno
La realizadora del film Papá Iván, María Inés Roqué, es hija de Iván Roqué, un guerrillero argentino muerto en un enfrentamiento armado. La película expone en forma conmovedora la difícil relación de una hija con su padre heroico, y por ende mitificado, al tiempo que propone una sobrecogedora reflexión, no sólo de una hija, sino de una generación completa, sobre lo que significó el abandono, la ausencia, la tragedia, el exilio, la muerte.
Tu película Papá Iván ya lleva seis años recorriendo festivales y recientemente la presentaste en el 1er. Festival de Cine Mexicano en Argentina. Y justamente, vos sos argentina exiliada en México desde muy pequeña. ¿Las expectativas se renuevan ante cada presentación de tu obra?
María Inés Roqué> No soy una persona de muchas expectativas en cuanto a las exhibiciones de mi trabajo. Papá Iván me ha enseñado que el camino puede ser lento y de pequeños pasos, pero que lo más importante es ir viviéndolo y entender las implicaciones de cada exhibición. A mí no deja de sorprenderme que haya gente que una tarde a mitad de la semana pague un boleto de una sala para entrar a ver una película mía, sinceramente.
En el documental decís “hice la película para entender por qué mi padre había hecho lo que había hecho”. Hoy, ¿qué posición ocupa ese interrogante en vos?
Ya no es una pregunta. Creo que además la formulé mal, porque parece que dudara de sus motivaciones, cuando en realidad se refiere a la separación de la familia y la elección de un camino sin retorno. De cualquier manera, todo esto, sus motivaciones y su dedicación, son cosas que ya no necesito explicarme. No sólo comparto sus motivaciones sino que además admiro profundamente su valor para seguir adelante.
Cuando te referís a la ausencia de tu padre destacás la falta de su mirada: “La mirada de tus padres te confirma, te hace, te construye”. La película, sin ánimos de convertirla en un reemplazo de esa mirada, ¿creés que te sirvió para empezar a construir lo que no pudiste de niña?
La película no, la terapia más o menos. Muy seguido me pregunto quién soy y si he logrado construirme “bien”.
Mucho te han preguntado acerca de tu objetivo con este trabajo cinematográfico. Me animaría a afirmar que tiene mucho que ver con tu necesidad de desmitificar la figura del “héroe” para poder ver al “padre”. ¿Te costó, al momento de hacer las entrevistas, poder llegar a ese Iván que buscabas?
Sí, me costó, sobre todo con aquellos que podrían situarse en la galería de héroes posibles y que estarían preocupados por mi orientación ideológica. Cuando yo hice las entrevistas no existía el nivel de diálogo que hay ahora y por lo tanto parecía necesaria en primer lugar aquella conversación sobre las motivaciones y justificaciones del héroe. De cualquier manera todos llegaban a entender, en el proceso de trabajo, que a mí lo que más me interesaba era descubrir a la persona, esa que no está peleada con el héroe ni con la paternidad.
¿Tu elección del cine como profesión tuvo que ver con el encontrar un modo de relato y expresión para esta historia o surgió de la necesidad de expresar lo que te pasaba?
Mi elección por el cine no está vinculada con esta historia, de hecho yo quería ser cinefotógrafa. Sin embargo, en mi examen de admisión al CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica, México) ya hablaba de hacer una película con esta temática. No me gustaría pensar que mi elección profesional se deriva de esta historia porque me sentiría condenada a no hacer ninguna mejor...
¿Cómo sigue el camino de tu película? ¿Qué otros proyectos cinematográficos tenés en vista?
En 2004 estrené Un día más, un documental por encargo sobre cáncer de mama, y este año estreno una co-dirección con Laura Imperiale y Shula Erenberg sobre un ex-torturador de la ESMA, Cavallo entre rejas. Y por ahora estoy trabajando en algunos proyectos para producir pero no para dirigir yo. |